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El conflicto del campo en Argentina

Escrito por: 
Camila Suárez

En Argentina, el conflicto del campo ha polarizado la situación política a grandes niveles. El paro agropecuario estuvo convocado por la Federación Agraria (FA), quienes formaron un bloque reaccionario con los grandes capitalistas agropecuarios (la Sociedad Rural y la Confederación Rural Argentina-CRA), enemigos de la clase obrera de la ciudad y del campo y sostenedores de gobiernos antiobreros y antipopulares.

Hay quienes aseguran que el reclamo del “campo” defiende intereses populares, pero ¿por qué los grandes empresarios nacionales, los medios de comunicación burgueses, los políticos a la derecha del gobierno y hasta los principales medios de comunicación de España y EEUU apoyaron a rabiar a los piquetes del “campo”? ¿Por qué organizaciones campesinas que organizan a miles de pequeños campesinos se opusieron al lock-out agropecuario?

Como socialistas nunca apoyaremos una protesta basada en un frente único con los terratenientes, la Sociedad Rural y otras organizaciones agrarias reaccionarias. No apoyamos una protesta que está siendo utilizada por los grandes empresarios argentinos para fortalecer una alternativa política a la derecha del gobierno y, por consiguiente, más antiobrera que la actual. No apoyamos una protesta que no levanta una sola demanda a favor de los trabajadores, de la ciudad y del campo.

Un “paro” reaccionario

Uno de los reclamos centrales de la protesta fue la anulación o reducción de las retenciones (impuestos) aplicadas a las exportaciones agropecuarias, y otro el de exportar sin restricciones. La disyuntiva que plantean los empresarios del campo y los exportadores es clara: que los trabajadores paguemos alimentos básicos más caros o que el Estado se haga cargo de la diferencia entre el precio que se les paga en Argentina y el que se les paga en el extranjero.

Estamos a favor de que el gobierno diferencie o segmente las retenciones, para que carguen su peso sobre los grandes propietarios y los monopolios exportadores y lo alivie a los productores más pequeños. Sin embargo, los dirigentes de la FA ni siquiera levantan este reclamo tan elemental a favor de los productores más pequeños. ¿Por qué? ¿Y por qué la FA defiende los reclamos de los terratenientes y los grandes empresarios agrícolas?

No obstante, hemos denunciado la política de subvenciones del gobierno al “agro”, más de $1.000 millones anuales, que van mayoritariamente a los grandes monopolios exportadores y a los grandes productores agroindustriales. Denunciamos que el superávit fiscal (10 mil millones de dólares anuales) se dedique al pago de la deuda externa, cuando ese dinero debe destinarse a gasto social, a obras de infraestructuras sociales y a un sistema de transporte público moderno y eficiente.

Por una alternativa independiente de clase para el campo

Sea cual sea el acuerdo que alcancen el gobierno y las organizaciones patronales satisfará en mayor medida a los grandes capitalistas agroindustriales y los trabajadores de la ciudad y el campo saldremos perdiendo. Implicará incrementos adicionales en los precios de alimentos básicos y nuevos desembolsos del Estado para garantizar ganancias extras a los empresarios del campo.

Las organizaciones sindicales deben organizar asambleas democráticas, abiertas a los pequeños productores, para forjar una verdadera alianza de los de abajo contra los grandes propietarios y la política del gobierno. Hay que responder con movilizaciones masivas contra el lock-out agropecuario, y establecer comités populares para garantizar el abastecimiento y frenar el incremento de precios.

Sólo un programa socialista que incluya las demandas de la clase obrera de la ciudad y el campo, y las demandas más progresistas del pequeño agricultor pueden cortar de raíz el bloque reaccionario en el campo. La expropiación de los terratenientes, la nacionalización de los monopolios agroexportadores y de las redes de comercialización y la nacionalización de la Banca para otorgar créditos a un interés mínimo para trabajadores y pequeños productores son nuestras demandas.

Todo esto permitiría la integración de los pequeños productores en unidades de producción más grandes por medio de la creación de cooperativas de producción agropecuarias, estrechamente asociadas a un plan nacional de producción con la gran propiedad territorial e industrial en manos de un Estado controlado por los trabajadores en interés de la mayoría de la sociedad.

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