La espiral descendente en la que se encuentra inmersa la economía mundial se asemeja a un remolino que arrastra todo a su paso, con los capitanes del capitalismo incapaces de controlar las fuerzas destructivas que ha desatado su sistema. El resquebrajamiento de la base material que sustenta la sociedad es tan profundo, que la inestabilidad sacude todos los ámbitos, político, social y militar. El equilibrio capitalista se ha roto inaugurando una nueva fase en las relaciones entre las clases y las potencias. Dos batallas se desarrollan en paralelo, retroalimentándose. Por una lado, la ofensiva sin cuartel de la burguesía contra las condiciones de vida, los derechos laborales y el futuro de la clase trabajadora, cuya resistencia a estos ataques adquiere la dimensión de una gigantesca ola que no cesa de crecer y que, a diferentes ritmos, amenaza con abrir una situación prerrevolucionaria en países clave. Por otro, la pugna entre las potencias imperialistas por el control del mercado mundial, cuyo grado de tensión ha desencadenado nuevas guerras en África y amenaza con un conflicto en el Pacífico.


La catástrofe nuclear que se está produciendo en la central de Fukushima, en Japón, es un dramático exponente de la bancarrota del sistema capitalista, en todas sus vertientes. Evidentemente, la causa inmediata de la catástrofe nuclear ha sido el brutal terremoto del viernes día 11 de marzo, que alcanzó el grado máximo de la escala richter, y el posterior tsunami. Los efectos del terremoto han sido devastadores y está suponiendo un trauma desgarrador para millones de japoneses, entre los que ya se contabilizan más de 12.000 muertos.
La perspectiva de una recuperación consistente, a corto plazo, de la economía mundial ha sido desmentida por la realidad. Los decepcionantes datos económicos estadounidenses, sumados al nuevo fiasco japonés y a un estancamiento persistente que Europa no es capaz de superar, pintan un paisaje desolador para el capitalismo en los próximos años. Abandonadas las pretensiones de una salida coordinada de la recesión, nos adentramos en una nueva fase de la crisis en la que las diferentes burguesías nacionales —acuciadas por las dificultades financieras y la intensificación del conflicto entre las clases a nivel doméstico— se dejan seducir por la idea del sálvese quien pueda intentando exportar la crisis al vecino.
En los últimos meses, la web Wikileaks ha provocado una conmoción en los cimientos del imperio norteamericano con la publicación de cientos de miles de documentos internos del gobierno de EEUU, éstos revelan de una manera rotunda la brutalidad de las guerras de Iraq y Afganistán. Al mismo tiempo, dejan al descubierto toda la hipocresía, corrupción y mentiras que rodean el mundo de la diplomacia secreta entre las distintas naciones capitalistas.
Los titulares de prensa sobre la espectacularidad del crecimiento económico chino han sido desplazados temporalmente por el estallido de varias huelgas en el país asiático. Un articulista del Financial Times[1] escribía al respecto: "Los trabajadores itinerantes de China, conocidos como ‘fábricas sin humo', muestran por fin algo de ardor". Esta velada crítica a la "falta ardor combativo" del proletariado chino, tiene un punto débil, obvia los enormes obstáculos a los que se enfrenta la clase obrera de la llamada fábrica del mundo.
Desde hace semanas Tailandia es noticia por el movimiento de los llamados "camisas rojas". En Bangkok, desde principios de marzo cada fin de semana ha habido manifestaciones en las que han participado entre 100.000 y 150.000 personas. Posteriormente instalaron un campamento en el centro comercial y financiero de Bangkok, paralizando la actividad de uno de los centros comerciales más importantes de Asia. Según la Cámara de Comercio tailandesa eso significa unas pérdidas diarias de 10 millones de dólares. En el momento de escribir este artículo el ejército ha iniciado una ofensiva para desalojar a los "camisas rojas" y las noticias hablan de rendición.
La clase trabajadora nepalesa demuestra una vez más su fuerza al llevar a cabo una nueva huelga general, la segunda en cinco meses; tras la convocatoria de huelga general indefinida del Partido Comunista Unificado de Nepal (PCUN, de orientación maoísta), los trabajadores salen a las calles en intensas jornadas de mítines, marchas e incluso enfrentamientos con la policía y el ejército.
El 20 de diciembre de 2009, las calles de Katmandú, capital de Nepal, así como de otras ciudades importantes permanecieron sin actividades fabriles ni comerciales, esto debido a la huelga general que durante tres días mantuvieron los trabajadores de este país asiático; una huelga que representa un paso adelante en la toma de consciencia del proletariado nepalés y de todo el mundo.
¿Cuál es el origen real del giro hacia el capitalismo en Vietnam? ¿Realmente las medidas del Doi Moi conducen a Vietnam al socialismo? ¿Qué es el socialismo? ¿Qué consecuencias sociales están pagando la clase obrera y los campesinos con las medidas del Doi Moi? ¿Adónde va Vietnam? ¿En vez del modelo Doi Moi, qué alternativa hay para la revolución cubana? Sectores en Cuba ven al Doi Moi como una fuente de inspiración...
Para los marxistas la revolución china fue el segundo gran acontecimiento de la historia humana, sólo después de la revolución bolchevique de 1917. Millones de seres humanos, que hasta ese momento habían sido las bestias de carga del imperialismo, rompieron el yugo humillante del imperialismo y el capitalismo, entrando en el escenario de la historia mundial.
Hace sesenta años de la proclamación de la República Popular de China tras una tremenda revolución campesina que se extendió durante años y culminó con la liquidación de los restos del feudalismo agrario y las relaciones de propiedad burguesas. La revolución china supuso un golpe devastador para los terratenientes y capitalistas chinos y, por supuesto, para el imperialismo occidental, al tiempo que una inspiración para millones de explotados de las colonias y en los países avanzados. A pesar de que la revolución china constituyó un acontecimiento histórico para la liberación de cientos de millones de esclavos modernos, seis décadas después, el largo proceso de reformas económicas y políticas pilotado por la dirección estalinista del mal llamado Partido Comunista de China (PCCH), ha liquidado las bases de la economía planificada y abierto de par en par las puertas para la restauración capitalista.
En agosto estalló una huelga en la Hunan Coal Industry Group contra las exigencias de los empresarios que formaban parte de los preparativos de privatización de las minas. Varios miles de mineros de la empresa el 22 de agosto fueron a la huelga en contra de los planes de privatización. El movimiento comenzó después de las triunfantes luchas contra la privatización de los trabajadores del acero en Jilin, en julio, y Henan, en agosto.